Los vaivenes del relato sobre el dólar

El dólar paralelo o blue llegó a cotizar la semana pasada a 10,45 pesos y desde el Gobierno finalmente admitieron que ese dólar, “que no le importa a nadie”, tal como sentenció el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, generaba en realidad una gran preocupación.

El lanzamiento del blanqueo de capitales es, precisamente, una medida que apunta a ponerle un techo a la divisa en el mercado paralelo. Aunque, a juzgar por las iniciativas que salieron del Gabinete económico, todo indica que la tarea no será sencilla, aun para quienes conocen desde adentro los números de las variables económicas y planifican el rumbo de la economía.

De hecho, en los últimos años, las declaraciones del equipo económico con respecto a la evolución del tipo de cambio estuvieron lejos de ser acertadas. “Yo creo que [la suba del dólar blue] es un fenómeno estacional”, aseguraba el 12 de enero pasado la presidenta del Banco Central (BCRA), Mercedes Marcó del Pont, cuando la divisa se operaba en el blue en torno a los $ 7,20, y ya acumulaba una suba del 6% en sólo ocho días hábiles. La realidad es que el dólar no sólo no bajó cuando arrancaron las clases en marzo, sino que se disparó desde entonces un 39 por ciento.

El blue probó así ser, por lejos, una de las mejores inversiones en los últimos meses. La presidenta Cristina Kirchner se burló en mayo del año pasado de un amigo de su hijo que le había aconsejado comprar dólares, y llamó a todo su Gabinete a pesificar sus ahorros, ya que, aseguraba, “era más rentable tenerlos en pesos que en dólares”. Desde entonces, la cotización del dólar paralelo trepó un 69 por ciento. En el mismo período, un plazo fijo en pesos no rindió más del 15 por ciento.

Y es que, contrario a los deseos del senador del Frente para la Victoria Aníbal Fernández, que poco después de aquel discurso de la Presidenta aseveró en un fin de semana de comienzos de junio de 2012 que el dólar abriría en las casas de cambio a $ 5,10, el blue siguió escalando casi sin respiros. “Hubo acuerdos con las casas de cambio [para que el paralelo abra en $ 5,10]”, confiaba entonces el verborrágico senador en declaraciones radiales. “Se impedirán las especulaciones irresponsables”, dijo.

Pero tampoco el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que en la semana que pasó les dijo a los cambistas que iba a lograr que el paralelo bajara a $ 6,50, tuvo suerte antes con su accionar sobre ese mercado. “No me importa a cuánto lo consiguen ustedes, desde el lunes quiero el blue en 5 pesos”, les había dicho también a los cambistas a comienzos de junio de 2012, con un dólar paralelo que al día siguiente hacía oídos sordos y se ubicaba en $ 5,95.

La escalada del blue comenzó en noviembre de 2011, cuando se habló del cepo cambiario por primera vez, después de que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) lanzara su sistema de convalidación previa de las órdenes de compra de dólares. “No ha cambiado nada de nada respecto de la posibilidad de comprar dólares”, sentenciaba, en ese momento, el vicepresidente Amado Boudou, desde su cuenta de Twitter. “Todo aquel que pueda demostrar sus ingresos puede adquirirlos”, aseguraba.

Si bien sobraban casos en los que la AFIP denegaba el acceso al mercado de cambios aun a aquellos individuos con capacidad contributiva, en julio pasado directamente se eliminó la posibilidad de comprar dólares para atesoramiento. Fue en ese momento cuando el blue prácticamente adquirió vida propia.

En un intento por frenar la demanda de dólares, desde el equipo económico impulsaron luego la pesificación de facto de la economía. “Nosotros queremos inducir al ahorro en pesos”, declaraba, en septiembre pasado, el ex viceministro de Economía y diputado nacional, Roberto Feletti.

El bono que emitió la estatizada YPF surgió como una alternativa de inversión en pesos, pero prácticamente fue la única.

Entre tanto, por más que el ministro Lorenzino afirmaba que “la pesificación de la economía argentina tiene un impacto positivo”, en el último año el mercado inmobiliario no paró de caer. Sólo en el primer trimestre de este año se desplomó 41% con respecto a igual período del año anterior, según los últimos datos de escrituras del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, y las ventas de inmuebles fueron un 20% más bajas que en 2002, en plena crisis económica.

Ahora, la expectativa del Gabinete económico es que instrumentos en dólares, como serán los Cedin y los Baade, tentarán a los inversores a blanquear sus divisas, y ayudarán a revitalizar el alicaído mercado inmobiliario, y además contribuirán a frenar la escalada del blue. Definitivamente, una tarea ambiciosa tras varios fallidos.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1581368-los-vaivenes-del-relato-sobre-el-dolar

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